Pandolfa odiaba los cambios.
Caminaba y caminaba, y lo único que veía, eran los diferentes paisajes.
Pero ella quería uno solo, uno con el cual pudiera disfrutar de la vista, detenerse a mirar.
Creo que ése paisaje es el que a nosotros nos falta.
El paisaje para detenernos a mirar qué nos pasa.
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